Diferencias entre contacto eléctrico directo e indirecto

En Formación Prevención tenemos una misión: formar a nuestros participantes en materia de prevención de riesgos laborales. Este objetivo solo puede conseguirse si empezamos por definir los riesgos que puede acarrear una labor. 

Hoy nos hemos propuesto definir hasta que no quede ningún ápice de duda todo lo relacionado con el contacto eléctrico directo e indirecto. Recuerda que en nuestro calendario tenemos un Curso PRL oficial y homologado en Electricidad de alta y baja tensión, en los que te enseñaremos todas las medidas preventivas con respecto a este tema. Además, hasta el 31 de agosto de 2022 tenemos una oferta para particulares, en los que encontrarás este curso y muchos más con descuento.

¿Te interesa todo lo relacionado con el contacto eléctrico? En caso de que sí, ¡sigue leyendo!

Definimos <<contacto eléctrico>>

Cuando hablamos de contacto eléctrico directo nos referimos a cualquier toma de contacto entre una persona (o animal) con una parte activa que esté en tensión de una instalación eléctrica. Esta situación sucede cuando se entra en contacto con un cable pelado, por ejemplo. 

Sin embargo, cuando hablamos de contacto eléctrico indirecto nos referimos a esa misma toma de contacto pero de manera accidental. Esto sucede cuando se toca una instalación o masa que se ha puesto de manera involuntaria en tensión o simplemente cuando es un resultado de un fallo de aislamiento. Un ejemplo que puede servir como aclaratorio es el de un secador de pelo: si existiese un fallo de aislamiento, puede suceder que la carcasa del propio electrodoméstico emitiese descarga eléctrica (un conductor que en una situación de normalidad y buen estado no debería).

Riesgos de contacto eléctrico

El siguiente paso para prevenir un accidente relacionado con la electricidad, es hacer un repaso de los riesgos que pueden ocasionar su origen. Nuestra experiencia nos dice que conocerlos a la perfección es clave esencial para su prevención. 

  1. Mal estado de las instalaciones. Una falta de cuidado puede ser un riesgo directo de un fallo y, por tanto, causar un accidente.
  2. Uso inadecuado o imprudente. Debemos prevenir malos usos de este tipo de instalaciones. Un caso “imprudente” puede ser el de un niño al que le resulte atractivo jugar con un enchufe, por ejemplo. Es nuestra responsabilidad y la de todos tomar medidas con protecciones en estos casos, por ejemplo.
  3. Falta de sistemas de seguridad o mal estado de los mismos. Si no se sigue la normativa vigente, pueden suceder accidentes perfectamente evitables.
  4. Mala señalización. En casos de grandes estructuras, la señalización debe ser muy clara para cualquier tipo de usuario (sea profesional o no). 

Conocer cómo funcionan los protocolos de seguridad es esencial para poder ponerlos en práctica y evitar males mayores.

Una vez materializado el riesgo y habiéndose convertido en accidente, las consecuencias pueden ser muy diversas. Esto depende de la carga eléctrica y de la reacción del accidentado, principalmente. Algunas lesiones frecuentes son los calambres, una de las consecuencias más leves y siendo así el mejor de los casos. Entre las graves encontraríamos irregularidades cardíacas, asfixia, calambre muscular o, en el peor de los escenarios, la muerte de la persona accidentada. 

Prevención de accidentes por contacto eléctrico

Nuestra misión es reducir todo lo posible los riesgos de sufrir un accidente que implique contacto eléctrico. Por ese motivo y, sabiendo todo lo anterior, vayamos a lo esencial: algunos consejos y medidas que pueden ayudarnos a prevenir este tipo de inconvenientes. 

  1. Antes de dar uso a cualquier equipo o estructura que tenga como base de su funcionamiento la electricidad, es de vital importancia revisar el estado de la estructura, las tomas de corriente y los cables que aseguran el aislamiento eléctrico del dispositivo. Sin estas comprobaciones básicas, no puedes asegurar tu seguridad estando cerca de una carga eléctrica.
  2. Asegura que el equipo eléctrico, sea el que sea, tenga conexión a tierra. De otro modo, en caso de accidente, tu propio cuerpo funcionará como conductor de electricidad. 
  3. Nunca anules los dispositivos de seguridad que hacen que el equipo esté protegido de sobrecargas y cortocircuitos. Están para algo, entre otras cosas para apagarse en caso de que el equipo detecte un exceso de corriente.
  4. Cuando desconectes un enchufe, nunca lo hagas estirando del cable, si no de la propia clavija. De otro modo, puedes causar roturas de conexiones internas que reduzcan los sistemas de aislamiento. 
  5. Evita hacer maniobras caseras con los cables. Es decir, hacer empalmes de cables manuales o incluir entre tus herramientas cinta aislante. Siempre que puedas, recurre a alargadores homologados o bien, contacta con un profesional que realice la ampliación con todas las garantías de seguridad que tú y los tuyos os merecéis. 

El mensaje que queremos transmitir no es de temor, sino de respeto por la electricidad. ¡El conocimiento y la prudencia es poder! 

¡Hasta el próximo post!