Confort térmico en el trabajo: qué es, cómo se evalúa y qué medidas aplicar
10.08.2026
Índice de contenidos:
- Los seis factores del confort térmico
- Temperatura operativa y disconfort local
- Límites del Real Decreto 486/1997
- Diferencias entre RD 486/1997, INSST y RITE
- PMV, PPD y método de Fanger
- Cómo actuar ante quejas por frío o calor
- Medidas técnicas y sobre el puesto
- Medidas organizativas, vestimenta e información
- ¿Qué temperatura se considera confortable para trabajar?
- ¿Estar entre 17 y 27 °C garantiza el confort térmico?
- ¿Qué humedad relativa debe haber en un lugar de trabajo?
- ¿Por qué una oficina puede resultar incómoda aunque esté a 23 °C?
- ¿El índice WBGT mide el confort térmico?
El confort térmico es el estado de satisfacción de una persona con las condiciones térmicas del entorno. En el trabajo, no depende únicamente de los grados que marca el termómetro: también influyen la humedad, la radiación de las superficies, la velocidad del aire, la actividad física y la ropa que lleva cada persona.
Por eso, una oficina puede cumplir los intervalos de temperatura del Real Decreto 486/1997 y, aun así, resultar incómoda para parte de la plantilla. Los valores legales son una referencia obligatoria para determinados locales cerrados, pero no garantizan por sí solos el bienestar térmico de todos los trabajadores.
En esta guía explicamos qué es el confort térmico laboral, qué temperatura y humedad debe haber en el trabajo, cómo se evalúa y qué medidas puede aplicar la empresa para mejorar las condiciones del ambiente térmico.
¿Qué es el confort térmico y de qué factores depende?
El confort térmico en el trabajo hace referencia a la sensación de equilibrio que tiene una persona respecto al ambiente térmico que la rodea. Cuando existe confort, la persona no siente frío ni calor de forma molesta y puede desarrollar su actividad en condiciones adecuadas.
Aunque tiene una parte subjetiva, el bienestar térmico puede evaluarse a partir de variables ambientales y personales. No todas las personas perciben igual una misma temperatura: influyen la tarea que realizan, su vestimenta, su sensibilidad individual y el punto concreto donde se ubican dentro del espacio.
El ambiente térmico en oficinas y espacios interiores suele considerarse un ambiente térmico moderado. Esto significa que no hablamos necesariamente de calor o frío extremos, sino de condiciones que pueden generar incomodidad, molestias localizadas o falta de bienestar.
Conviene diferenciar confort térmico y estrés térmico. Una situación de disconfort puede provocar sensación de frío, calor, corrientes molestas o incomodidad sin constituir una exposición extrema. En cambio, cuando existe una exposición intensa al calor o al frío, deben utilizarse métodos específicos de evaluación. Por ejemplo, el índice WBGT se emplea para evaluar estrés térmico por calor, no para medir de forma general el confort en una oficina.
Si buscas información sobre límites en situaciones de calor extremo o trabajos al aire libre, puedes consultar nuestro artículo sobre temperatura máxima permitida en el trabajo.
Los seis factores del confort térmico
El confort térmico depende de una combinación de seis factores principales.
Factores ambientales:
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Temperatura del aire: los grados que mide el termómetro en el espacio de trabajo.
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Temperatura radiante media: el efecto térmico de paredes, ventanas, techos, suelos u otras superficies cercanas.
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Humedad relativa: la cantidad de vapor de agua presente en el aire.
-
Velocidad del aire: corrientes o movimientos de aire que pueden aumentar la sensación de frío o molestia.
Factores relacionados con la persona y la actividad:
-
Actividad metabólica, o met: energía que genera el cuerpo según el tipo de tarea. No es lo mismo estar sentado frente a un ordenador que manipular cargas o desplazarse continuamente.
-
Aislamiento térmico de la vestimenta, o clo: capacidad de la ropa para proteger del frío o favorecer la disipación del calor.
Estos factores explican por qué dos personas pueden tener sensaciones distintas en una misma oficina. Una puede sentir frío por estar cerca de una salida de aire, mientras otra puede tener calor por recibir radiación solar directa a través de una ventana.
Temperatura operativa y disconfort local
La temperatura del aire es importante, pero no siempre refleja la sensación real de confort. Por eso, en evaluación térmica se utiliza también el concepto de temperatura operativa, que tiene en cuenta la temperatura del aire y el efecto térmico de las superficies que rodean a la persona.
Por ejemplo, una oficina puede estar a 23 °C y seguir resultando incómoda si una fachada acristalada está muy fría, si entra radiación solar directa durante varias horas o si una corriente de aire incide sobre determinados puestos.
También puede existir inconfort térmico local. Este aparece cuando una zona concreta del cuerpo percibe una molestia térmica, aunque el ambiente general parezca adecuado. Puede deberse a corrientes de aire, diferencias verticales de temperatura, suelos muy fríos o calientes, o asimetrías radiantes entre unas superficies y otras.
¿Qué temperatura y humedad debe haber en el trabajo?
La normativa española establece ciertos límites para las condiciones ambientales de los lugares de trabajo. Sin embargo, es importante entender bien qué significa cada referencia.
No es lo mismo un valor legal obligatorio, una orientación preventiva de bienestar, un criterio de diseño de instalaciones o un límite energético para reducir consumo.
Límites del Real Decreto 486/1997
El Real Decreto 486/1997, sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo, regula las condiciones ambientales en determinados locales de trabajo cerrados.
En su anexo III establece los siguientes valores:
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Condición |
Intervalo o límite |
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Trabajos sedentarios propios de oficinas o similares |
17-27 °C |
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Trabajos ligeros |
14-25 °C |
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Humedad relativa |
30-70 % |
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Humedad mínima si existe riesgo de electricidad estática |
50 % |
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Corrientes frecuentes o continuadas en ambientes no calurosos |
0,25 m/s |
|
Trabajos sedentarios en ambientes calurosos |
0,5 m/s |
|
Trabajos no sedentarios en ambientes calurosos |
0,75 m/s |
|
Aire acondicionado en trabajos sedentarios |
0,25 m/s |
|
Aire acondicionado en los demás trabajos |
0,35 m/s |
Además, la norma indica que, en la medida de lo posible, deben evitarse temperaturas y humedades extremas, cambios bruscos de temperatura, corrientes de aire molestas, olores desagradables, irradiación excesiva y radiación solar a través de ventanas o superficies acristaladas.
El matiz clave es este: que una oficina esté entre 17 y 27 °C no significa automáticamente que exista confort térmico. Ese intervalo es un límite legal para determinados trabajos sedentarios en locales cerrados, pero el confort depende también de la humedad, la radiación, la velocidad del aire, la actividad y la vestimenta.

Diferencias entre RD 486/1997, INSST y RITE
Uno de los errores más habituales es utilizar indistintamente los valores del Real Decreto 486/1997, las orientaciones del INSST y los criterios del RITE. Cada marco tiene una finalidad distinta.
|
Marco |
Finalidad |
Valores principales |
|
Real Decreto 486/1997 |
Seguridad y salud en determinados locales cerrados |
17-27 °C en trabajos sedentarios; 14-25 °C en trabajos ligeros |
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Guía Técnica del INSST |
Orientación preventiva y bienestar |
Aproximadamente 20-24 °C en invierno y 23-26 °C en verano bajo determinadas condiciones |
|
RITE: diseño |
Diseño térmico de las instalaciones |
21-23 °C en invierno y 23-25 °C en verano como temperatura operativa bajo hipótesis concretas |
|
RITE: limitación energética |
Reducción del consumo en determinados edificios |
Calefacción ≤21 °C y refrigeración ≥26 °C |
La Guía Técnica del INSST sobre lugares de trabajo aporta criterios orientativos para favorecer el bienestar. No sustituye los límites obligatorios del Real Decreto, pero ayuda a interpretar cuándo un ambiente puede resultar más adecuado para las personas trabajadoras.
Por su parte, el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) regula las instalaciones térmicas de los edificios. Incluye condiciones interiores de diseño y también límites asociados al ahorro energético en determinados edificios.
Los valores de diseño del RITE dependen de unas hipótesis concretas de actividad, vestimenta, humedad y velocidad del aire. Los límites energéticos tampoco definen por sí solos el confort térmico: buscan reducir el consumo, sin perjuicio de la normativa de seguridad y salud laboral que resulte aplicable.
¿Cómo se evalúa el confort térmico?
Evaluar el confort térmico no consiste únicamente en mirar el termostato. Una medición completa debe considerar la temperatura del aire, la radiación de las superficies, la humedad, la velocidad del aire, la actividad física, la ropa y las posibles molestias localizadas.
Por eso, ante quejas por frío o calor en una oficina, lo adecuado es analizar el conjunto del ambiente y no limitarse a subir o bajar la temperatura general.
El confort térmico también se relaciona con los riesgos ergonómicos en el trabajo, ya que afecta a la adaptación del puesto a la persona y a las condiciones en las que se realiza la actividad.
PMV, PPD y método de Fanger
Para analizar ambientes térmicos moderados se utilizan métodos reconocidos como el método de Fanger, que se basa en índices como PMV y PPD.
El PMV estima la sensación térmica media prevista de un grupo de personas. En términos sencillos, ayuda a prever si un ambiente tenderá a percibirse como frío, neutro o caluroso.
El PPD estima el porcentaje previsto de personas insatisfechas con ese ambiente térmico. Este dato recuerda una idea importante: incluso en condiciones bien ajustadas, puede haber personas que no perciban el entorno como confortable.
La norma ISO 7730:2025 recoge criterios para la determinación analítica e interpretación del confort térmico mediante PMV, PPD y criterios de confort térmico local. No obstante, para una aplicación concreta en la empresa conviene contar con personal técnico cualificado y revisar la normativa o referencias adoptadas en cada caso.
También puede consultarse la documentación técnica del INSST sobre el método de Fanger.
Cómo actuar ante quejas por frío o calor
Cuando aparecen quejas por frío, calor o corrientes de aire, la respuesta no debería limitarse a comprobar el termostato.
Un procedimiento práctico puede incluir estos pasos:
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Identificar qué puestos y momentos presentan molestias.
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Comprobar si el problema afecta a toda la estancia o solo a zonas concretas.
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Medir temperatura, humedad, radiación y velocidad del aire cuando proceda.
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Tener en cuenta la actividad física y la vestimenta.
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Evaluar el bienestar global y el posible disconfort local.
-
Aplicar medidas correctoras.
-
Comprobar posteriormente si las medidas han sido eficaces.
Este enfoque permite detectar situaciones frecuentes: puestos bajo una impulsión directa de aire, mesas junto a fachadas frías, zonas con radiación solar intensa o espacios con necesidades térmicas diferentes.
Si durante la evaluación se identifica una exposición relevante al calor, no estaríamos ante un simple problema de confort, sino ante una posible situación de estrés térmico que debe analizarse con métodos específicos.
Medidas para mejorar el confort térmico en el trabajo
La empresa debe actuar sobre las condiciones del entorno laboral y priorizar medidas técnicas, colectivas y organizativas. La solución no debe recaer únicamente sobre el trabajador, por ejemplo, pidiéndole que cambie su ropa si el problema procede de una mala distribución del aire o de una instalación deficiente.
La Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece el deber empresarial de proteger la seguridad y salud de las personas trabajadoras. En materia de confort térmico laboral, esto implica evaluar las condiciones del puesto y adoptar medidas cuando el ambiente pueda generar molestias o riesgos.
Medidas técnicas y sobre el puesto
Algunas medidas preventivas de confort térmico pueden ser:
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Revisar y mantener los sistemas de climatización y ventilación.
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Equilibrar la distribución del aire entre zonas.
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Evitar impulsiones directas sobre puestos concretos.
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Proteger frente a radiación solar con persianas, estores, láminas o elementos de sombreado.
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Reubicar puestos próximos a ventanas, salidas de aire o fuentes térmicas.
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Mejorar el aislamiento o la estanqueidad cuando exista una deficiencia.
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Sectorizar espacios con necesidades térmicas diferentes cuando sea viable.
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Revisar la ubicación de termostatos y sensores.
Un ejemplo habitual es una oficina a 23 °C en la que parte de la plantilla sigue teniendo frío. En ese caso, bajar o subir el termostato puede no resolver el problema si la causa está en una fachada fría, una corriente directa o una mala distribución del aire.
También puede ser útil reforzar la formación PRL para personal de oficinas, especialmente cuando se abordan riesgos ergonómicos, condiciones ambientales y organización del puesto.
Medidas organizativas, vestimenta e información
Además de las medidas técnicas, pueden aplicarse medidas organizativas y de información:
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Revisar las condiciones térmicas en diferentes momentos del día y estaciones.
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Evitar cambios térmicos bruscos entre zonas.
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Adaptar la carga física cuando resulte necesario.
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Establecer un canal sencillo para comunicar incidencias.
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Informar sobre el uso adecuado de la climatización.
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Consultar a las personas trabajadoras cuando proceda.
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Permitir una vestimenta compatible con las condiciones del entorno y la actividad, siempre que sea posible.
La ropa puede ayudar a mejorar el bienestar térmico, pero no debería plantearse como solución principal cuando existe un problema técnico del puesto o de la instalación.
Como checklist básica, la empresa puede revisar:
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¿La temperatura está dentro de los límites aplicables?
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¿La humedad relativa se mantiene en valores adecuados?
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¿Hay corrientes de aire sobre puestos concretos?
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¿Existen zonas con radiación solar directa?
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¿La climatización se mantiene correctamente?
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¿Se han recogido las quejas y comprobado su causa?
Preguntas frecuentes sobre confort térmico
¿Qué temperatura se considera confortable para trabajar?
No existe una temperatura universal de confort térmico. Como referencia orientativa, el INSST utiliza aproximadamente 20-24 °C en invierno y 23-26 °C en verano para determinadas condiciones sedentarias.
¿Estar entre 17 y 27 °C garantiza el confort térmico?
No. Ese intervalo es el límite legal previsto para determinados trabajos sedentarios en locales cerrados, pero el confort depende también de la humedad, la radiación, la velocidad del aire, la actividad y la vestimenta.
¿Qué humedad relativa debe haber en un lugar de trabajo?
El Real Decreto 486/1997 establece, con carácter general, una humedad relativa entre el 30 % y el 70 %. Si existe riesgo por electricidad estática, el límite inferior será del 50 %.
¿Por qué una oficina puede resultar incómoda aunque esté a 23 °C?
Porque pueden existir corrientes de aire, superficies frías o calientes, radiación solar, diferencias entre puestos o distintas condiciones de actividad y vestimenta.
¿El índice WBGT mide el confort térmico?
No. El índice WBGT se utiliza para evaluar determinadas situaciones de estrés térmico por calor. En ambientes interiores moderados, el confort térmico se analiza con otros criterios, como PMV, PPD y disconfort térmico local.