15.07.2025
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Los guantes de malla son un equipo de protección individual imprescindible en sectores donde se manipulan herramientas cortantes o punzantes. Su diseño en forma de anillas metálicas entrelazadas permite proteger las manos frente a cortes, incisiones y pinchazos, sin restringir la movilidad ni la destreza del trabajador.
Estos guantes no solo salvan de múltiples accidentes, sino que también aseguran el cumplimiento de normativas en materia de seguridad laboral e higiene alimentaria.
En este artículo exploramos qué son los guantes de malla, sus aplicaciones por sectores, los diferentes tipos disponibles, sus beneficios, la normativa que los regula y cómo elegir el modelo adecuado según el uso profesional.
Los guantes de malla son guantes fabricados con anillas de acero inoxidable entrelazadas de forma muy similar a una cota de malla medieval. Esta estructura flexible permite una resistencia superior al corte y a la perforación, protegiendo eficazmente las manos en trabajos donde se manipulan cuchillos u objetos afilados.
El acero inoxidable es el material más habitual, ya que ofrece resistencia a la corrosión, facilidad de limpieza y durabilidad. También existen versiones fabricadas en aleaciones ligeras, orientadas a reducir el peso del guante para tareas más prolongadas o que requieren alta precisión.
Los guantes de malla están presentes en múltiples sectores laborales. Su uso es especialmente común en:
También son útiles en hostelería, charcuterías, supermercados y laboratorios donde se manejan materiales cortantes de forma habitual.
El uso de guantes de malla aporta múltiples beneficios, tanto desde el punto de vista de la seguridad como de la productividad. Estos incluyen una alta protección frente a cortes, pinchazos y laceraciones, lo que minimiza el riesgo de accidentes laborales. Además, ofrecen una larga durabilidad, incluso en condiciones de uso intensivo, y facilidad en la limpieza, ya que sus materiales son inoxidables y aptos para lavado industrial.
Su confort y flexibilidad permiten mantener la precisión en los movimientos. Contribuyen a la reducción de costes por bajas laborales derivadas de accidentes con cuchillos o herramientas cortantes y aseguran el cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales y de seguridad alimentaria.
Estos guantes también pueden combinarse con el uso de otros EPIs en la prevención de riesgos laborales, como manguitos de malla o delantales metálicos, según el nivel de riesgo de la tarea.
Existen distintos tipos de guantes de malla, adaptados a cada entorno de trabajo y tipo de corte. Los más utilizados son:
Este tipo de guante es imprescindible en el sector cárnico. Está diseñado para proteger la mano no dominante, es decir, la que no empuña el cuchillo. Su diseño robusto, ajustable mediante correas plásticas, textiles o metálicas, ofrece máxima seguridad en tareas como deshuesado o corte de grandes piezas.
Los trabajos con pescado presentan riesgos especiales, como superficies resbaladizas, espinas y cuchillas filosas. Los guantes de malla para pescados y mariscos suelen incorporar diseños ergonómicos y materiales antideslizantes en la palma para mejorar el agarre. También suelen ser más ligeros que los guantes para carne, permitiendo una mayor agilidad.
En sectores industriales, los guantes de malla se adaptan a tareas de manipulación de materiales cortantes, cuchillas de maquinaria o procesos automatizados. Algunos modelos están reforzados en áreas clave, como los dedos o la palma, y se combinan con tejidos técnicos para una protección extra sin perder comodidad.
Para garantizar una protección efectiva, los guantes de malla deben cumplir la normativa EN 1082-1, que establece los requisitos de seguridad, diseño, materiales y pruebas de resistencia al corte para guantes utilizados con cuchillos manuales.
Esta normativa es especialmente relevante en la industria alimentaria, donde los guantes deben ser fácilmente lavables, resistentes a la corrosión y compatibles con los protocolos de higiene.
Un guante de malla certificado debe incluir:
Es recomendable adquirir los guantes a través de proveedores certificados que garanticen el cumplimiento normativo.
El mantenimiento correcto de los guantes de malla es esencial para su eficacia y durabilidad. Una limpieza deficiente puede dar lugar a oxidación, contaminación o pérdida de propiedades de seguridad.
Recomendaciones básicas son lavar después de cada uso con agua caliente (50-60 °C) y detergente neutro, utilizar cepillos suaves o lavadoras industriales específicas para EPI, desinfectar regularmente con productos aprobados o mediante autoclave (en modelos compatibles), dejar secar completamente al aire o en armarios de secado antes de su almacenamiento y realizar inspecciones visuales para detectar anillas rotas, desgaste o fallos en el cierre.
A la hora de elegir un guante de malla, es importante considerar varios factores:
Consultar con un experto en prevención de riesgos laborales también puede ayudarte a seleccionar el modelo más adecuado para tu entorno de trabajo.
Los guantes de malla son un elemento clave para la seguridad laboral en tareas donde los cortes representan un riesgo real. Su eficacia depende no solo de su calidad y certificación, sino también de su correcta elección, uso y mantenimiento. En sectores como la industria alimentaria, el textil o el industrial, contar con un guante de malla certificado puede suponer la diferencia entre un trabajo seguro o una lesión grave.
En Formación Prevención apostamos por la formación continua en el uso de Equipos de Protección Individual como estos, fomentando entornos laborales más seguros y preparados para los desafíos del día a día. Si tienes alguna duda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
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